Bla bla bla


Laura se asoma por la puerta que une nuestros consultorios.
– ¿Traigo el café? -me pregunta.
– Dale.

Al principio fue algo ocasional, pero el café de media mañana terminó siendo un ritual y una excusa para charlar un rato. De repente me acuerdo y le pregunto:
– ¿Fuiste al speed dating?
–  Sí, el miércoles.
– ¿Y?
– Bien, estuvo divertido. Además, me la encontré a Marina Vásquez. ¿Te acordás? Es esa médica con la que hablamos la última vez. Parece que ya soy habitué, voy y me encuentro con conocidos 🙂 Bueno, fui, tuve las diez citas, hablé con montón y me divertí bastante…

– ¿Y había alguno interesante?
– No, la verdad es que no tengo ganas de volver a ver a ninguno. Encima, ¿viste que te dicen que, no importa la cantidad de veces que vayas, nunca te vuelven a poner con alguien que ya viste?
– Uy, sí. Te lo repiten todo el tiempo…
– Bueno, es mentira. De las diez citas que tuve, a dos ya los había conocido. Con el primero, nada. Los dos pusimos buena cara y la remontamos como pudimos, riéndonos y diciendo: “Ay, el destino nos da una nueva oportunidad”. Por supuesto, los dos sabíamos que, a menos que se volvieran a equivocar y nos juntaran otra vez en una reunión, nunca más nos volvíamos a ver.

– Pero el otro… apenas se me acercó le dije: “Nosotros ya nos conocemos”. Me acordaba muy bien de él. La primera vez que nos vimos, me estuvo diciendo lo feliz y sorpendido que estaba de haber conocido alguien como yo, tan interesante. Se despidió con un “me encantó hablar con vos y espero que nos podamos seguir viendo”. A mí, él me había gustado, pero cuando un par de días después publicaron las coincidencias, vi que había puesto que no me quería volver a ver.

– La verdad es que no los entiendo ¿por qué tanto verso gratuito? Si no te piensan ver más, ¿para qué te dicen todo eso? ¿No les alcanza decir “encantado de haberte conocido” o “nos vemos”?
– No tengo idea, pero en el momento me enojó bastante. No que yo no le haya interesado, contra eso… ¿qué vas a hacer? Pero sí que me haya ilusionado al pedo, cuando ya tenía decidido que no me volvía a ver.

– El tema es que, por esas sorpresas de la vida (y la mala organización del evento) estábamos sentados frente a frente, obligados a compartir otra vez ocho minutos de nuestras vidas. Él también se acordaba de mí, pero me di cuenta de que no tenía idea de que me había puesto aquella vez, “amistad”, “sin coincidencia” o qué. Lo más divertido fue que se puso a hablar de lo importante que es mantener la honestidad y la reciprocidad en las relaciones. Me decía cosas como “en las relaciones hay que dar y recibir” o “la sinceridad es la base de la buena comunicación”.  Una sarta de frases hechas. Pasé los primeros minutos tentada con la idea de contestarle: “Disculpame, ¿vos no te acordás de lo que me dijiste la otra vez, no? ¿Me estás jodiendo o qué?”.

-Pero después, pensé que no me quedaba otra que pasar ocho minutos con él y no quería pasarlos discutiendo. Además, ¿discutiendo qué? ¿Qué le iba a decir? Me mentiste, me engañaste… ;-). Así que opté por dejarlo hablar. Hasta conseguí mantener mi semisonrisa cuando me dijo: “Porque me doy cuenta de que sos especial, de buena madera”. Jaja, te juro, Amanda que lo único que había dicho era claro, ajá y creo que algún ¿en serio?

– Por suerte, sonó la campanita y nos despedimos. Tuve la satisfacción de ponerle “sin coincidencia”.
– ¿Y él que te puso?
– “Amistad”. Se ve que le gustan las mujeres calladas 😉

No sé que pasa, pero el desánimo corre entre mis amigas. Hay momentos en que parece que lo que bien comienza, mal (y rápido) acaba. Tampoco es que seamos Cenicienta. No todo se deshace esa noche cuando dan las doce. A veces puede suceder que luego de salir tres, cuatro o más veces (con sexo y del bueno, incluído) con hombres perfectos que mandan mensajitos cariñosos y nos llaman para preguntarnos cómo pasamos el día, nos suceda algo parecido a…

  • Miércoles: No puedo creer haber conocido a una mujer como vos. Quiero que vayamos a pasar un fin de semana romántico a algún lado. Sos hermosa. Nos vemos.
  • Jueves: Silencio. Mmm, la verdad es que podría haber mandado un mensajito después de una noche como la que tuvimos, pero bueno…
  • Viernes: Seguro que hoy llama para arreglar para esta noche o el fin de semana. Mmm, seguro que llama más tarde. No llama. Ya no creo que llame para salir hoy. ¿Debería llamar yo? ¿Y si se siente invadido? ¿Debería mandarle un mensajito? ¿Y si piensa que soy una mina controladora? ¿Debería mandarle un mail? ¿Qué tipo de mail? ¿Preguntándole si vamos a vernos? No, por ahí se siente presionado y los hombres odian a las mujeres que los persiguen. ¿Contándole algo divertido, cool e interesante a ver qué me contesta? Mmm…Ya a esta hora no va a llamar. Si sabía no me quedaba esperándolo. Que tipo más boludo. Mejor me voy a dormir y mañana veo.
  • Sábado: Sigue desaparecido. Le escribo un mail. No contesta. Por ahí no lo vio, por ahí se la agotó el abono de internet del celular, por ahí… Le mando un mensajito: “Hola, ¿en qué andás?” ¡Síiii! Me contesta: “Dejando a mis chicos, después te llamo”. Seguro que me llama para salir esta noche. Espero, no llama. ¿Le habrá pasado algo? Espero, no llama. Es un forro , ojalá se muera. Espero, no llama. Por ahí, yo estoy acá puteándolo y en serio le pasó algo y no me pudo llamar más. ¿Soy demasiado exigente? No, no, ¿acaso no se supone que la gente que está en una relación sale los sábados a la noche? ¿Estamos en una relación? Sí, si me dijo que yo era muy especial y nunca había conocido una mujer como yo. Al final, me quedé todo el sábado esperándolo. Que se vaya a la mierda.
  • Domingo: Silencio absoluto. Suenan grillos. Yo ya le mandé un mail y un sms, así que el próximo movimiento le toca a él. No entiendo nada. ¿Para qué me dijo todo eso si no pensaba verme más? ¿Era todo mentira? ¿Para qué? ¿Y si realmente le intereso, cómo es que no tiene diez segundos para mandar un sms? ¿Le habrá pasado algo? Por ahí, resulta que no es que se haya borrado, sino que todo tiene una explicación. ¿Estará muerto? ¿Estará internado en un hospital con amnesia? ¿Habrá entrado en un Programa de Protección a Testigos? Porque la verdad, es que salvo esas, no se me ocurren muchas buenas explicaciones…
  • Lunes: a esta altura, creo que hay solo dos opciones a considerar:
  • A: Está muerto, o
  • B: Merece estarlo.
  • Martes: Sorpresa. Mandó un mail:
  1. No te llamé el fin de semana porque sé que estás ocupada y no quería molestarte. ¡Claro que estuve ocupada el fin de semana! Estuve preguntándome todo el tiempo porqué no me llamabas ni contestabas  mi sms.
  2. No te llamé porque estoy hasta las manos con el laburo y quise tomarme el fin de semana para descansar. Estuve tranquilamente leyendo un buen libro, fui con mis hijos al cine… Ok, y entre tanto relax, ¿no encontraste diez segundos para mandarme un sms y avisarme que no nos  íbamos a ver? 
  3. No te llamé porque estoy deprimido, no sé que me pasa y necesito tiempo para pensar. No sabés cómo me duele decirte esto porque nunca conocí a una mujer como vos, una en un millón.

* Cree en las acciones y no en las palabras.