No siempre los ex llaman en el peor momento. ¿O será que convierten ese momento en el peor?  Dejo abierto el tema para el debate…

Como decía, no siempre una maldice escuchar su voz en el teléfono. A veces, llaman justo cuando una, en un ataque de mujer polifacética, estaba intentando agregar aceite al auto. (Previo medirlo y determinar que el nivel estaba bajo, clap, clap, clap, gracias por los aplausos…).  Lamentablemente, tan ambiciosa empresa corría riesgo de cancelación por una duda fundamental: ¿Por dónde se mete el aceite? ¿Por el mismo agujerito por donde está la varilla?

Intenté por ahí, pero era demasiado chico y rebalsaba enseguida. Justo en ese momento, sonó el teléfono. ¿Saben quién era? Mi ex, el fanático de los autos. El que me hablaba todo el tiempo de autos, el mismo al que le pareció una gran idea tunear mi auto con unas calcomanías horribles, que nunca pude terminar de sacar. Justo él.

– Hola, quiero agregarle aceite al auto y no sé por dónde. ¿Lo pongo por donde está la varilla?
– Nooooo, va en un depósito con una tapa amarilla que está arriba del motor. No te confundas con la tapa del agua (¡Claro que no! La del agua, sí sé cuál es. ¿Acaso me cree idiota?) ni con la del líquido hidráulico (Mirá vos… ¿los autos tienen algo hidráulico?)
– Gracias, gracias…

Con el instructivo, volví a mirar y descubrí una tapa amarilla con el dibujo de una aceitera.

Y lo hice.

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Laura se asoma por la puerta que une nuestros consultorios.
– ¿Traigo el café? -me pregunta.
– Dale.

Al principio fue algo ocasional, pero el café de media mañana terminó siendo un ritual y una excusa para charlar un rato. De repente me acuerdo y le pregunto:
– ¿Fuiste al speed dating?
–  Sí, el miércoles.
– ¿Y?
– Bien, estuvo divertido. Además, me la encontré a Marina Vásquez. ¿Te acordás? Es esa médica con la que hablamos la última vez. Parece que ya soy habitué, voy y me encuentro con conocidos 🙂 Bueno, fui, tuve las diez citas, hablé con montón y me divertí bastante…

– ¿Y había alguno interesante?
– No, la verdad es que no tengo ganas de volver a ver a ninguno. Encima, ¿viste que te dicen que, no importa la cantidad de veces que vayas, nunca te vuelven a poner con alguien que ya viste?
– Uy, sí. Te lo repiten todo el tiempo…
– Bueno, es mentira. De las diez citas que tuve, a dos ya los había conocido. Con el primero, nada. Los dos pusimos buena cara y la remontamos como pudimos, riéndonos y diciendo: “Ay, el destino nos da una nueva oportunidad”. Por supuesto, los dos sabíamos que, a menos que se volvieran a equivocar y nos juntaran otra vez en una reunión, nunca más nos volvíamos a ver.

– Pero el otro… apenas se me acercó le dije: “Nosotros ya nos conocemos”. Me acordaba muy bien de él. La primera vez que nos vimos, me estuvo diciendo lo feliz y sorpendido que estaba de haber conocido alguien como yo, tan interesante. Se despidió con un “me encantó hablar con vos y espero que nos podamos seguir viendo”. A mí, él me había gustado, pero cuando un par de días después publicaron las coincidencias, vi que había puesto que no me quería volver a ver.

– La verdad es que no los entiendo ¿por qué tanto verso gratuito? Si no te piensan ver más, ¿para qué te dicen todo eso? ¿No les alcanza decir “encantado de haberte conocido” o “nos vemos”?
– No tengo idea, pero en el momento me enojó bastante. No que yo no le haya interesado, contra eso… ¿qué vas a hacer? Pero sí que me haya ilusionado al pedo, cuando ya tenía decidido que no me volvía a ver.

– El tema es que, por esas sorpresas de la vida (y la mala organización del evento) estábamos sentados frente a frente, obligados a compartir otra vez ocho minutos de nuestras vidas. Él también se acordaba de mí, pero me di cuenta de que no tenía idea de que me había puesto aquella vez, “amistad”, “sin coincidencia” o qué. Lo más divertido fue que se puso a hablar de lo importante que es mantener la honestidad y la reciprocidad en las relaciones. Me decía cosas como “en las relaciones hay que dar y recibir” o “la sinceridad es la base de la buena comunicación”.  Una sarta de frases hechas. Pasé los primeros minutos tentada con la idea de contestarle: “Disculpame, ¿vos no te acordás de lo que me dijiste la otra vez, no? ¿Me estás jodiendo o qué?”.

-Pero después, pensé que no me quedaba otra que pasar ocho minutos con él y no quería pasarlos discutiendo. Además, ¿discutiendo qué? ¿Qué le iba a decir? Me mentiste, me engañaste… ;-). Así que opté por dejarlo hablar. Hasta conseguí mantener mi semisonrisa cuando me dijo: “Porque me doy cuenta de que sos especial, de buena madera”. Jaja, te juro, Amanda que lo único que había dicho era claro, ajá y creo que algún ¿en serio?

– Por suerte, sonó la campanita y nos despedimos. Tuve la satisfacción de ponerle “sin coincidencia”.
– ¿Y él que te puso?
– “Amistad”. Se ve que le gustan las mujeres calladas 😉

Amy, dulce criatura, parece que seguís con la costumbre de revisarle la PC a Pablo y a dirigir tus dudas a mí, cual si yo fuera una versión personalizada de Yahoo respuestas. Esta vez mi consejo es que te sientes a esperar mi contestación tranquiliiita, en un lugar cómodo y con algo interesante para hacer. Podría llegar a pasar toda una vida mientras tanto.
Me siento muy bien ignorándola :-). Decido mandar el mail a la papelera y dar el asunto por terminado, cuando veo que hay un segundo mensaje. ¿Pero… qué más quiere?

Amanda:
I have decided I do not need to know.
I am sorry I bothered you. Thank you and good luck with everything!
Amy

Amanda:
Decidí que no necesito saberlo.
Lamento haberte molestado. Gracias y suerte.
Amy

Ahora no sé que hacer. Si no le contesto, va a pensar que sus deseos son órdenes para mí y la idea me molesta. Por otra parte, si le respondo que no quiero saber nada más de ellos y que no me escriba más, ¿no es seguir metida en lo mismo? Supongo que lo mejor sería ignorarla de acá en adelante. Seguramente si yo fuera Realmente Piola y Superada sería lo mejor, pero me da bronca que se considere con derecho a preguntarme, después a decirme que no… como si yo fuera su amiguita del alma.

Le contesto / No le contesto…
Le contesto / No le contesto…
Le contesto / No le contesto…
Le contesto / No le contesto…
Le contesto / No le contesto…
Le contesto / No le contesto…

Tratando de decidirme, vuelvo a abrir el primer mail para leerlo con más atención. De repente, entiendo todo. Al pie del mensaje viene un archivo adjunto, que no había visto la primera vez. Ahí estaba el archivo del que me hablaba todo el tiempo. Al final, Amy no estaba loca. Corrijo, no estaba TAN loca.

Abro el pdf para ver de qué se trata y … OHHHHHHHHHH. Como me dijo, es un cómic. No sé si japonés o qué, porque los diálogos están en inglés. De todos modos, no me detengo a leerlos. No son necesarios para entender todas las imágenes de dos hombres, haciendo “cositas” entre ellos… muy pornográficas, extremadamente explícitas y muy impactantes cuando se abren sin previo aviso.

No tengo nada en contra de la pornografía, pero siempre que sea la que yo elijo y cuando yo quiero. En este momento, me desagrada profundamente la profusión de fellatios, eyaculaciones y onomatopeyas de coito anal que se despliegan en mi monitor. Amy, esta vez te pasaste.

Amy:
No deseo mantener ningún tipo de contacto con ustedes.
Te agradecería que no vuelvas a escribirme, ni en tu nombre ni en el de Pablo.
Amanda Stein

Después de mandar el mail, me empiezo a reir. Por experiencia propia, sé que Pablo tiene cara de cemento, ¡qué digo, de diamante!, pero no puedo creer que alguien pueda sostener que ESE cómic porno gay lo bajó para hacer un análisis intelectual de la literatura japonesa. Cuando más lo pienso más gracia me causa. Me resulta irresistiblemente cómico pensar en Pablo diciéndole: “Honey, solo lo bajé para conversar con Amanda sobre estilos literarios” Y encima a Amy, dudando…

Aprovecho para aclarar algo que ya supondrán. Pablo jamás me mostró ese cómic y si lo hubiera hecho con la más mínima pretensión intelectual, me hubiera muerto de risa. Digamos que no hay mucho para analizar. Todo el contenido está a la vista 😛

Cuando vuelvo a conectarme, ¡otro mail de Amy!

Asunto: Apology
I am very sorry I contacted you Amanda. Please forgive me, I have not been well.
I wish you the best.
Amy

Asunto: Disculpas
Amanda, te pido disculpas por haberte contactado. Por favor, perdoname. No estuvo bien de mi parte.
Te deseo lo mejor.
Amy

¡Por favor! ¿Entendió lo que le dije? No quiero que me escriba más, ni para disculparse, ni para nada. Bueno, probablemente sea de las mías ;-), las que no soportamos no quedarnos con la última palabra.

Porque quiero creer que estas van a ser sus últimas palabras.

Como todas las mañanas, prendo la computadora, preparo mi desayuno y tomo mi café mientras miro los emails. Pero hoy lo veo y no lo creo. No puede ser. Tardo en convencerme, pero sigue ahí: Amy , la novia de Pablo, me volvió a escribir.

Seguramente muchos de ustedes recordarán la historia de Pablo, Amy y yo. Los que no, pueden leerla haciendo click en los hipervínculos. Pero, para los que son demasiado perezosos o les preocupa que el jefe vuelva antes de tiempo, va un breve resumen.

Previously on Amanda Stein… Pablo fue mi primera cita en Match. Tuvimos un romance apasionado, pero Pablo tenía algunos rasgos de personalidad que me generaban dudas. Después de un par de meses, un día me maltrató verbalmente y dejamos de vernos por un tiempo. Aunque sabía que no funcionábamos como pareja, me seguía atrayendo, así que nos seguimos viendo como amigos con derechos durante varios meses. Finalmente me cansé de su comportamiento errático y decidí no verlo más. Un par de días después de cortar, me escribe Amy para contarme que es la novia de Pablo. Se conocieron en Londres. Cuando Pablo volvió a Buenos Aires, entró en Match, me contactó y empezamos a salir. Por Amy me enteré de que, mientras tanto, ellos estaban arreglando para que ella y sus hijos se mudaran a Buenos Aires. No sé porqué, Pablo le confiesa que estuvo saliendo conmigo. Amy lo perdona, viajan y comienzan a vivir juntos. Una vez en Buenos Aires, Amy sospecha que Pablo la sigue engañando conmigo (yo, ni idea de lo que pasaba 😦 ). Pablo lo niega. Amy decide escribirme para saber si le está mintiendo y yo le reenvío mails que prueban que Pablo le fue infiel. Amy dice que se vuelve a Londres con sus hijos, pero luego cambia de idea, perdona a Pablo otra vez y siguen juntos.
Para mí, fin de la historia. Hasta ahora…

Amy, no puedo creer que te hayas atrevido a escribirme otra vez. Me contactaste hace unos meses, supuestamente desesperada, dudando sobre si Pablo te era infiel. Me molesté en escribirte en tu idioma (detalle que nunca agradeciste) y te proporcioné todas las pruebas que me pediste. A pesar de eso, decidiste seguir con él. Ok, a mí no me importa lo que hagas, pero ¿para qué me escribís ahora? ¿Te crees que soy un cajero automático donde podés venir cuando quieras a verificar las mentiras de Pablo?

Leo el mail por arriba, sus problemas no me interesan demasiado.

Asunto: One more question for you

Amanda
May I ask something of you, confidentially?
Did Pablo ever show you some downloads to discuss japanese styles of literature… this one specifically? I hope to understand that this was a literature discussion with you (he said he did it for you)

I am sorry to ask, but we have not been well, and it bothered me greatly that he could be capable of doing what he did to me, and to you. He said that your daughter spoke Japanese and read manga…and that these files were of intellectual nature of discussion. When I saw them I did not know what to think, my ex husband (I understood later) was bisexual.

So, I hope that you will tell me he did show this stuff to you for discussion; it would help a lot to know.
I hope this will remain confidential… and thanks.
No woman should have to go through what you went through. Nor I.

Un beso, Amy

Asunto: Te hago una pregunta más.

Amanda.
¿Te puedo preguntar confidencialmente algo más? NO, no podés.
¿Alguna vez Pablo te mostró algunos archivos para hablar sobre diferentes estilos de literatura japonesa? Más específicamente, éste. Espero entender que ustedes conversaron sobre el tema (Pablo me dijo que lo había bajado para vos). ¿Qué? No tengo idea de lo que me estás diciendo.

Te pido disculpas por preguntarte, pero no estamos bien y me molesta mucho pensar que él pueda ser capaz de volver a hacer lo que nos hizo a vos y a mí. ¿Tenés alguna duda al respecto? ¡Por supuesto que lo va a volver a hacer! No conmigo, obviamente. Encontrará a otra… Él me dijo que tu hija habla japonés y lee manga (cómics japoneses)… La verdad es que me molesta que Amy sepa tanto de mi vida. ¿Acaso no tienen mejores temas de conversación?… y que vieron esos archivos desde un punto de vista intelectual. Cuando los vi, no sabía qué pensar. Mi ex marido (lo entendí después) era bisexual.

Entonces, espero que puedas decirme que él te lo mostró para conversar sobre literatura. Saber eso me ayudaría muchísimo.  Sigo sin entender nada, ni lo del archivo, ni a qué viene eso del ex marido, pero tampoco me interesa averiguarlo. Quizás haya enloquecido. Viviendo con Pablo, no me extrañaría.
Te pido que mantengas esto entre nosotras y gracias. No te hagas problema, estoy para servirte. Soy como Google, estoy disponible las veinticuatro horas para contestarte lo que gustes 😦
Ninguna mujer debería tener que pasar por lo que vos pasaste. Yo tampoco. ¿Sabés cuál es la diferencia, bonita? Yo no sabía que Pablo me engañaba. Vos lo supiste y lo perdonaste, lo volviste a saber y lo perdonaste, lo volviste a saber y lo volviste a perdonar…Hacé lo que te parezca, pero ¿justo a mí me venís a llorar?

Continuará…

Esto no le pasó a ninguna amiga. Me pasó a mí. Un día en que mi ex pasó a buscar a Sofía, miré por casualidad los laterales de su auto y le dije:

-¡Qué lástima!  Acá tenés un toque. Ah, no… es la luz.
-No es la luz, es un rayón –Javier me contesta profundamente amargado.

Sé que para Javier es una tragedia. Ama a su auto. Me imagino lo que debe haber sentido en ese momento.

Seis años antes…
-Mi amor, no sé porqué desde que nació Sofía dejé de manejar. Supongo que con todos los kilómetros que hacía cuando trabaja en provincia me harté, pero a veces me vendría bien usar el auto. Voy a volver a manejar.

– ¿Con qué auto? –pregunta mi marido.
– Con el tuyo. Es el único que tenemos.
– Creo que sería mejor que compremos uno de segunda mano para vos…

Y así fue que gracias a la aversión de Javier a que alguien más tocara SU auto, compramos otro. (Que después me robaron y cambiamos por un cero kilómetro, pero eso es otra historia). Con el tiempo resultó una suerte, porque al momento de dividir los bienes me tocó un auto completo 🙂

Aquí y ahora…
– Es un rayón –prosigue Javier. Me lo hizo Sandra (su novia) bajando por una rampa.

¡Ajá! A tu fiel esposa , novia de adolescencia y madre de tus hijas no la dejabas tocar tu auto, pero sí  se lo permitís a tu novia.

Aunque en realidad me parece muy lógico. A tu fiel esposa… etc, etc. no tenías que impresionarla.  Con las novias es otra historia 😉

– Estaba pensando en ir a un speed dating -me dice Laura. ¿No te prenderías?

De todas mis amigas, Laura es la que más tiempo lleva de divorciada. Durante los últimos quince años, pasó por convivencias, noviazgos cama afuera, relaciones ocasionales y sola, por lo que tiene mucha más experiencia en ir sorteando los accidentes del camino.

– No sé, la verdad es que estoy bien así -le contesto. Además, sospecho que últimamente, mi nivel de tolerancia a las boludeces masculinas es extremadamante bajo.

– Yo tampoco ando con muchas ganas. Hace meses y meses que no salgo con nadie y no lo extraño demasiado. Pero tampoco quiero que me pase como al que rogaba: Por favor, Dios Mío, te pido que me hagas ganar la loteria. Y Dios le contesta: Empezá comprando un número…. ¡De vez en cuando hay que comprar algún billetito!

¿Te parece? 🙂

No sé que pasa, pero el desánimo corre entre mis amigas. Hay momentos en que parece que lo que bien comienza, mal (y rápido) acaba. Tampoco es que seamos Cenicienta. No todo se deshace esa noche cuando dan las doce. A veces puede suceder que luego de salir tres, cuatro o más veces (con sexo y del bueno, incluído) con hombres perfectos que mandan mensajitos cariñosos y nos llaman para preguntarnos cómo pasamos el día, nos suceda algo parecido a…

  • Miércoles: No puedo creer haber conocido a una mujer como vos. Quiero que vayamos a pasar un fin de semana romántico a algún lado. Sos hermosa. Nos vemos.
  • Jueves: Silencio. Mmm, la verdad es que podría haber mandado un mensajito después de una noche como la que tuvimos, pero bueno…
  • Viernes: Seguro que hoy llama para arreglar para esta noche o el fin de semana. Mmm, seguro que llama más tarde. No llama. Ya no creo que llame para salir hoy. ¿Debería llamar yo? ¿Y si se siente invadido? ¿Debería mandarle un mensajito? ¿Y si piensa que soy una mina controladora? ¿Debería mandarle un mail? ¿Qué tipo de mail? ¿Preguntándole si vamos a vernos? No, por ahí se siente presionado y los hombres odian a las mujeres que los persiguen. ¿Contándole algo divertido, cool e interesante a ver qué me contesta? Mmm…Ya a esta hora no va a llamar. Si sabía no me quedaba esperándolo. Que tipo más boludo. Mejor me voy a dormir y mañana veo.
  • Sábado: Sigue desaparecido. Le escribo un mail. No contesta. Por ahí no lo vio, por ahí se la agotó el abono de internet del celular, por ahí… Le mando un mensajito: “Hola, ¿en qué andás?” ¡Síiii! Me contesta: “Dejando a mis chicos, después te llamo”. Seguro que me llama para salir esta noche. Espero, no llama. ¿Le habrá pasado algo? Espero, no llama. Es un forro , ojalá se muera. Espero, no llama. Por ahí, yo estoy acá puteándolo y en serio le pasó algo y no me pudo llamar más. ¿Soy demasiado exigente? No, no, ¿acaso no se supone que la gente que está en una relación sale los sábados a la noche? ¿Estamos en una relación? Sí, si me dijo que yo era muy especial y nunca había conocido una mujer como yo. Al final, me quedé todo el sábado esperándolo. Que se vaya a la mierda.
  • Domingo: Silencio absoluto. Suenan grillos. Yo ya le mandé un mail y un sms, así que el próximo movimiento le toca a él. No entiendo nada. ¿Para qué me dijo todo eso si no pensaba verme más? ¿Era todo mentira? ¿Para qué? ¿Y si realmente le intereso, cómo es que no tiene diez segundos para mandar un sms? ¿Le habrá pasado algo? Por ahí, resulta que no es que se haya borrado, sino que todo tiene una explicación. ¿Estará muerto? ¿Estará internado en un hospital con amnesia? ¿Habrá entrado en un Programa de Protección a Testigos? Porque la verdad, es que salvo esas, no se me ocurren muchas buenas explicaciones…
  • Lunes: a esta altura, creo que hay solo dos opciones a considerar:
  • A: Está muerto, o
  • B: Merece estarlo.
  • Martes: Sorpresa. Mandó un mail:
  1. No te llamé el fin de semana porque sé que estás ocupada y no quería molestarte. ¡Claro que estuve ocupada el fin de semana! Estuve preguntándome todo el tiempo porqué no me llamabas ni contestabas  mi sms.
  2. No te llamé porque estoy hasta las manos con el laburo y quise tomarme el fin de semana para descansar. Estuve tranquilamente leyendo un buen libro, fui con mis hijos al cine… Ok, y entre tanto relax, ¿no encontraste diez segundos para mandarme un sms y avisarme que no nos  íbamos a ver? 
  3. No te llamé porque estoy deprimido, no sé que me pasa y necesito tiempo para pensar. No sabés cómo me duele decirte esto porque nunca conocí a una mujer como vos, una en un millón.

* Cree en las acciones y no en las palabras.